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5月31日 Historia Incendiaria Es increíble, creía que sería una experiencia grata. Nunca me vi rodeada de tanto cuerpo y se me asemejaba retador. Entre tanto cuerpo de bombero, digo. Una experiencia de las que te hacen levitar, donde tu imaginación escapa como el humo. Si. Y ha sido toda una experiencia. Pero incendiaria. Donde lo que se ha escapado ha sido el cuerpo. Te cuento.
Todos los ojos clavados en una...como siempre, pero en ésta ocasión quise ser un camaleón, aquel que cuando está en peligro, cambia de color para esconderse. Y sin embargo yo, cuando traté de pasar inadvertida, va mi cuerpo y me pone la cara al rojo vivo. Piensas, se ha equivocado de color, para darte ánimos. ¡Muy bien! ¡Sólo falta que ahora nos suene una alarma! Y sigues... En este punto ya es cuando empiezas a practicar el autocontrol: No, no, calma, calma, hondo, respira hondo. Y sonó la alarma. Evidente. Va el listo de turno y te dice: Oye, te estás poniendo colorada... Entonces ya... Se te pone la cabeza que parece la bombilla de un puticlub. Y eso ha pasado, no he podido apagar las llamas de mi mente y el cuerpo ha ido por su cuenta, tomando sus propias decisiones sin contar conmigo...
El sistema parasimpático éste es el culpable de que la noche antes de la reunión con ellos, te salga un grano en la nariz. Y allá que te vas con tu grano... Y encima, cuando le vas a dar la mano al que parece más buenorro, esto más buenecito y afable, tu cuerpo dice: - "¡A sudar!...". Y lo que le das es una lengua de vaca: "Purrrzzz...". Te encuentras jodida, pero tu cuerpo se lo está pasando de puta madre... Y dice: - "Esto me está quedando bastante parasimpático, pero ahora te voy a poner un tic en el ojo...". Y tú, que querías ser Angolina Yolie, te conviertes en Millán, el de Martes y Trece. No acaba aquí la cosa. A punto de terminar el encuentro, el cuerpo, ese que ya no le consideras ni tuyo, piensa: No he acabado todavía contigo... (Joder) Increíble. 5月26日 Historia con pinzasQue con las pinzas de tender la ropa se puede sujetar el mundo, se sabe. Aunque cabe la posibilidad de que se seque. En verdad, prefiero las pinzas más que para sujetar el tiempo, para darme un pellizco y despertar. No exageres, tampoco es como para echarnos a llorar y ser tan histriónicos como el gesto que ahora manifiestas al pensarlo. Otras cosas pellizcan más hondo y aquí estamos. Ten madera y emplea tus armas para controlar el vaivén. Al igual que hacen ellas ante el fiero viento. He dado vueltas a este artilugio y me he dado cuenta que con las pinzas de tender la ropa también puedes ver el mundo por ese ínfimo agujero, ver otros lugares, incluso colgar fotogramas de recuerdos... Las pinzas son dos amantes que se enroscan pero que a causa de la lluvia y el tiempo los amantes se oxidan y se quedan irremediablemente pegados... Se me va la pinza. Ahora sí que estoy oreando ropa tendida... Bien. A la par que recordaba, instintivamente, les daba vueltas en mis manos como si de un clic se trataran, siendo el resultado el destrozarlas y separar sus partes. Me pareció ver un rizo plateado... Se me va la pinza. De nuevo. Os dejo una historia colgada del albúm de fotos. 5月17日 Ahogo por agobio![]() Zona de agobio, un agobio magno, que fija y recrudece Ser comida. Pero salvaremos el tipo, o eso espero.
Os veré pronto. Cuando el tiempo no me abandone. Ingrato es, XD. Besos
5月10日 Pluma
Media el tiempo con soplos de aire. Estaba cansada, sin rumbo a ninguna parte. Con el viento del este le hizo una cama, sopló vaho sobre ella para templarla y con el murmullo de su voz de agua, le cantaba nanas mientras el viento soplaba. Estaba por ahí perdida, la acuné en mis manos y la atrapé en un click para tí.
5月6日 SaudadeLa luz fría que da un vago azul blanco al horizonte es como un beso de gratitud por las cosas que me traigo. Casi lloro sentada en el banco del mar o al lado de la estatua de Pessoa leyendo sus palabras, viendo aclararse ante mí, debajo de mí, la vieja calle estrecha y el tranvía, el 28. Saudade...
Una joven toca el acordeón a lo lejos, otro, con el pelo de rastas, hace ruidos con su flauta, una grabación con fados suena escandalosa por algún rincón. He comprado el transparente de Mariza para que lo escuches. Claveles y buganvillas, el fuerte olor a sal y pescado y las calles empedradas, la de la ropa tendida en los balcones de las casas de fachadas amarillas, rosas, blancas o azul pastel. Un tranvía, el 28, siempre fue el 28 cerca del Elevador de Santa Justa. Te recuerdo y recuerdo el sabor de las naranjas... Y un alemán, cuatro españoles, dos americanos y más allá tres japoneses, una pareja de portugueses que han decidido sellar su apasionado amor con un beso en las alturas, contemplando las vistas. Un beso. Ahora necesitaría ese beso... Y beso la botella de vinho verde y miro las luces sobre el puente. Un 25 de Abril...con sones de noches húmedas, de estrechas calles, de brumas crepusculares compartidas por móvil, aire de mar y de amores que marchan para no volver... Y en los tejados de los edificios del muelle, una paloma, y un mar donde el vivir le cuesta menos al pensamiento y un despertar callado con tostadas sobre el negro café. Y un descubrir en los perfiles de las costas distantes, tan cercanas, una silueta. Rocas achatadas por el horizonte. Hundidas en sal escondiendo secretos. Un “finis terrae” que no suena tan ajeno. Y ganas de saltar quizá a la boca de un infierno o de ser la princesa en un palacio de cuento... No lo sé. Si sé que nada parece que ha cambiado aquí de aquel otro momento: mercados, plazas y estampas de gente, el gusto de la mar en los barcos y las heridas en las manos con dolor a duro trabajo. El mismo lugar de aquel 25 de Abril. Y un beso... Y es cuando los cierres de la tienda de la esquina se revelan castaño sucio en la luz y marcha hacia el ocaso del día, cuando me doy cuenta que, he sentido de más para poder continuar sintiendo. Cómo diría el poeta. Y hoy, Domingo, se hizo ya la hora, la real y desnuda como un muelle ya sin navíos, para volver, en el silencio conmovido de mi alma, con el alma recostada en el murmullo del agua . Fotos en el álbum y aquí vídeos de Mariza. Fado Em Mim O Gente da Minha Terra es el que suena. |
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