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2月25日

Sacudida del polvo de la monotonía.

Hay un momento íntimo y sereno en los que ese dolor sordo que se instala como un inquilino sin nombre y que vive a medias entre el corazón y la garganta se toma un día de asueto. Siempre gracias a alguien. Va por ti, te lo debía que ya llevaba tiempo sin postear en Hielo Abrasador.

Algo quedó atrás, y todo era ahora por realizar,

con ella al lado se vivía que todo se cumplía,

el beso del ángel, la hora dada para los planes,

la hoguera infinita que vive con una mariposa...

 Y ése día no pude tentar tener el pulso de él en mis manos. Y le miro. Yo lo miraba tan...

Lo observo con dudas pero él se comporta con la seguridad pasmosa de quien sabe algo que ignoro. No sé porqué se cree tan importante, ni el porqué de su sonrisa nacarada y en color rosa de autosuficiencia. Estoy esperando a ver que hace, que tiene tan escondido para  sorprenderme...

Me habló como en silencio. Quizá era el sonido de mis pensamientos pero escuché un Ven. Acércate un poco. Olvídate de tus tesoros, tenemos todo lo que necesitamos en los pliegues de las manos. Aún así yo seguía incrédula de las estrellas que me bajan del cielo, si bien sigo pendiente de las palabras que me ofrecían girar las agujas del reloj al ritmo de sus pulsaciones, llenar mis ojos de fuego, viento y escarcha. Hacerme caer en espiral, con el mundo del revés, matarme de vida...Parecía alentador.

Te digo que me dijo: Acércate. Acércate un poco que quiero bailar en tus labios de fuego, coger las tijeras por el mango y cortar tu respiración en un respingo –Glups- me digo, Ñan, Ñan...

Y ante dichas palabras empecé a atesorar su fina piel entre mis manos para descubrir su secreta pasión entre mis brazos. Dejé mi abanico abierto y sólo la mano que lo envuelve y él como instrumento. Y en efecto, los deseos corrían y saltaban de vena en vena. Empezamos a sentirnos con los capilares hinchados y las arterias dilatadas. Libres. Laxos para recorrer laberintos de carne con tres caricias que estremecían de cada dos. Y en una de ellas entró. Entró en esos lugares donde temo perderme. Entró en ese hueco subterráneo donde crecen pétalos de rosa que señalan y muros de impaciencia que detienen. Muros que atravesó sin piedad y se adueñó de las partes quietas, mojadas, dormidas, para hacerme caer en un abismo nebuloso, aturdidor de todos y cada uno de mis sentidos. Dónde dejas salir tu voz, dónde pasas de susurrar gemidos a gritarlos. Jadeo. Sofoco. Asfixia.  Ahogada en un torbellino emocional que se lleva la claridad de mis pensamientos. Dónde la razón roza la línea de la locura... Le inmovilizo, por no morir, le retengo segundos derramados en un torrente inmenso, donde un espasmo recorre todo mi cuerpo de arriba abajo. Calambre eléctrico de gozo. Balas enceradas camino de mi vientre, sacudidas de velocidad por mi piel. Ruido eléctrico en el sistema nerviosos que me deja envuelta en una hipnosis de no ver, de no respirar, de sólo sentir la punzada del deseo que corretea violento aún y dando traspiés, con una tonelada de gozo en los bolsillos, con la cara sucia y traviesa del juego furtivo...

¿Ves?, me dice concluyendo. No somos de metal. Yo no sé acercarme sin hacer ruido...

Recuerdo que tengo una cámara digital para evocar su piel y saborear de pleno el gusto exquisito del esfuerzo cuando no tiene manchas de reclamos.

Y aquí está. 

                                    

                                                                                        Sin Palabras. Gracias por el regalo, amiga.

2月21日

Medicamento

 

 

Lo cierto es que no se le ocurre a una cómo nombrar un medicamento antidoloroso si no es con esta palabra mágica: analgésico. Basta casi con pronunciarla para sentir un alivio considerable, sobre todo si la pronunciamos al tiempo de tomar agua y vernos allí. 

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                              Analgésico. Analgésico, Otra vez, Analgésico. Analgésico ¡Qué gusto!

 

2月19日

Mil caras

 
 
 
 
 

Tarde ya, donde todo se hace silencio y mis dedos piden una oportunidad para desnudar un poco los pensamientos.

Miles de caras agolpadas en una esquina, rostros difuminados entre las luces. Así los veo. Caras desvanecidas en color gris, multitud de caras tenues a pesar de la luz que emana del entorno. Amontonadas, clasificadas en cajones de olvido.

Las traigo hacia mí y se hace palpable la cara de la recién levantada. La cara de extrañeza y sobresalto de no pertenecerse al día. También la cara que se pone ante el atasco de los pensamientos. La de duda. La cara de sorpresa cuando alguien suelta alguna frase inconveniente. La cara de ver algo que nos disgusta. La cara de cansancio de muchas de ellas. La cara de hoy sí y mañana no, la de la incertidumbre, la de seguir distante en la mirada de lo que hubo.

Y está la cara que lanza el beso de la mentira que va creciendo tras el cristal...

No deja de ser gente cada vez más anónima la que puebla mi patio de luces...

Paro. Y pienso. Quizá soy yo la mujer de las mil caras. Pero en el fondo sólo tengo una.

Me pregunto cuál es la auténtica, la que nos representa y define. Y me pregunto cómo aspirar a conocerte, si tal vez tuvieras más de una, acaso tantas como yo.

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Es tarde en la noche, muy tarde ya, tan tarde que he podido ver como la luz de la Luna cambia, al igual que cambia su color, hoy la percibo más pícara y burlona. También tiene mil caras la luna. La contemplo y se me acumula el sueño entre café y cigarrillo, se me presentan lánguidas las horas, inertes como nuestros cuerpos contemplando el negro cielo.

Y percibo que quiero cambiar las vistas de mis ventanas por unas de puro blanco, quiero dejar de ver tejados ajados y olvidarme del ruido de los coches y de todo eso que a veces atormenta mis momentos de silencio, mis madrugadas. Borras, borras una y otra vez mientras tus dedos intentan deslizarse por un teclado cansado...

Me encantaría dedicarle horas a las ilusiones, a todo eso que saca de mí sonrisas. Y de una batida borro y abro las alas al viento que arrecia, vuelo. A lo lejos, sueños, comienza mi otra vida. Con otra cara.

Pero en el fondo sólo tenemos una.

A las caretas, tarde o temprano la goma se les acaba pudriendo. Y caen.

Esto va del carnaval de la vida.

Más fotos en el álbum.  

2月15日

Blanco Cádiz

 

 

 

  He compuesto con mano cuidadosa

Unos fotogramas blancos que te envío

Son las primeras nieves de una rosa

Que imaginaras llena de rocío.

 

 Lo que yo busco tendrá su blanco de alegría

Es un canto a tú Cádiz y mi algarabía

Allí no llega la escarcha de los blancos apagados

Nace limpia y vigorosa la arena y el encalado

 

Es la blanca sílice sobre sus vastas playas

Es el susurro del aire, blanco, en la dentellada

Es el blanco de sus casas y las almas que guarda

 

Es el suave pétalo de albo jazmín y nívea semilla.

Es el galope de un blanco caballo por la clara orilla

 

Es el blanco cisne de una tarde en el agua

Es la pluma cana que a los niños engancha

Es el canto puro de las chirigotas gaditanas

 

Corona de luz y brillo sereno, blanca tea

Luces trémulas que lanzan espuma de mar.

Calma profunda de aire, cielo y mar.

Gloria pura que al ánimo dicta blanco meditar.

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Estas letras van dirigidas a Kandié (Kepa) Isla de León, que aquí atrás me hizo llegar un pps con imágenes blancas. Tomando su testigo he realizado unas fotografías -en el mismo tono- que os dejo en el álbum. Espero que os gusten, pues me he dado cuenta que no es tan frecuente encontrar el blanco en lo que nos rodea aún siendo la suma de todos ellos. Debe ser por eso de llenar la vida de color...

2月13日

Instantes

 
 
 
 
 

A veces mirando, no vemos

y en otras percibimos instantes en décimas de segundo.

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¿Con qué te vas a sorprender hoy?

 
2月11日

El experimento (Pseudo) II

 

"La mitad de nuestros errores en la vida provienen de sentir cuando deberíamos pensar,

y de pensar cuando deberíamos sentir"  J. Collins  

En realidad, a menudo hablamos de "presentimientos" de ese latido del corazón que nos indica un camino a seguir, sí, es mediante esas señales instantáneas, repentinas, a modo de súbitos mensajes del interior la que nos permite leer entre líneas y conocer parte de los sentimientos de los demás, al margen de sus palabras. Es la víscera pura. La entraña abierta.  La que nos autoriza a conocer verdad en un chasquido, ¡plas!, 2 segundos. Como un soponcio definitivo.

Si bien opino que hay que interpretarlas adecuadamente, poner razón en medio, no quedarme con la inteligencia intuitiva y evitar la precipitación. No se trata de elegir entre razón e intuición, como tampoco se me ocurre cotidianamente caminar con una sola pierna o mirar con un solo ojo. Ya sabemos que una complementa a la otra y el hecho concreto que me traigo entre manos lo requiere así. Supone resquebrajos en la helada piel.  El decidir por qué intereses y agitaciones ajenas navegar, A qué verbos y conjugaciones asirme. Qué hígado tormentoso se anudará al mío y abandonar aquellos que un día se aposentaron como un órgano más en mis entrañas. Y así el panorama -sabiendo que una ya anda también algo deshecha por los tiempos que corren- no es plan de tirar por la borda por tirar, a la ligera..

También  leí en alguna ocasión a Cooper: "No se puede ser intuitivo si se empeña uno en llevar razón". Y no quería tener razón, por tenerla, si bien intuía que la tenía. No soy de buscar cada resultado sin juzgarlo. Ahora ya no. He esperado, he querido contrapartida, algunas no llegan como se desean,  quizá ahí radique el error, en esas falsas o ambiciosas expectativas o en esperar... Y luego viene el choque, la estampida, la abatida contra la más firme, férrea e indisoluble roca tras haberte inundado de la euforia de los poros a los que acercas la punta de tus uñas.

No obstante, quizá,  alguien prefiera los tríos a la hora de tomar decisiones, hablemos entonces de razón, corazón e intuición, un trío ganador, pero para el póquer yo sumaría el purpose, y para el repóquer el courage y eso he intentado hacer con mi pseudo-experimento. 

No digo más, os dejo las conclusiones:  

Conclusión 1:

"No te veo, no te siento

No me miras, no me ves”.

Mudos te quieros, perdonas, lo siento, ¿te ayudo?, ¿me necesitas?, gracias, de nada, libertad, paciencia, serenidad... ¿Que ha sido de las palabras que nos rompían los silencios, de los silencios que nos quitaban las palabras?

 Conclusión 2:

Yo me he ido y tú también. ¿Por qué nos hemos abandonado? Hay ausencias que se sienten. Y hay silencios que pesan porque el viento no se cuela a despeinarme o a deshacerme la cama, las noches aburridas pasan, amig@s del tiempo franquean la ventana mientras aporreo el televisor, rasgo las revistas o hago barcos con El País. Amores de ciencia ficción...

 Conclusión 3:

Estoy cansada de ser lo que quieres que sea, me siento abatida, zarandeada como una orilla o perdida bajo la inmensidad de un gélido mar.

No sé qué es lo que esperas de mí, ¿jugamos? Juguemos pero yo no me recreo con cualquiera. Estoy bajo la presión de andar con tus zapatos. Y los consejos son como esos zapatos, todos tenemos los propios. Busca los tuyos fuera de la Madre-Nieve. No me pidas que sea yo quien con frecuencia te los brinde. Equivócate y aprende.

Conclusión 4:

Todo lo que pensabas que yo sería se ha derrumbado delante de ti. Un Iceberg en jirones. No tengo tus medidas y me sigues enredando. Eres (te crees) un príncipe de golosina pero yo tengo la diabetes por las nubes.  

Conclusión 5:

No es fácil cambiar de casa, de costumbres, de amigos,

de ascensor, de balcón... Pero es necesario hacerlo.

 Pareciera que hay un dejo de soledad buscada sobre mis olas, sin embargo es un respiro infernal de lucidez frente a los sauces y el atardecer… quizá hay eternas horas de confusión entre mis días y estallaron más de una vez llagas de cansancio… Hoy, una vez más, me reconozco inquieta en mi vaivén, me someto a juicio para amar todas las perdidas, ser coherente con lo que quiero, evitar  la deseabilidad social, el compromiso, el ir por ir,  de nuevo renazco dónde y cómo yo quiera.

No os extrañéis algun@s si no os vuelvo a visitar. Me sigo rehaciendo. Contigo pero sin ti.

¡A vivir, que son dos días! Mas claro, el agua.

P.D. Para más de un@, no sólo para “ti”.